Casi diez años ha tardado Lawrence Kasdan en volver a pone
rse tras las cámaras tras dirigir aquella aberración que era Dreamcatcher y ha vuelto para dirigir eso que tan bien sabe hacer, explorar en las vidas de varias personas que están en un momento trascendental de su vida, además, volviendo a lo que hiciera en Reencuentro, a recluirles en una casa durante unos días para tratar la historia de una perdida. Pero en aquel caso Kasdan era un treintañero mucho más soñador y con una perspectiva de vida muy diferente a la que tiene ahora, el hecho de crecer no le ha hecho volverse más reflexivo recapitulando toda una vida, si no que le ha convertido en un abuelo dominguero, de esos que se pasan el día paseando y jugando a la petanca, y a través de eso el resultado es que Por fin solos es una película de abuelos, una dramedia muy agradable de ver, pero totalmente intrascendente.
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rse tras las cámaras tras dirigir aquella aberración que era Dreamcatcher y ha vuelto para dirigir eso que tan bien sabe hacer, explorar en las vidas de varias personas que están en un momento trascendental de su vida, además, volviendo a lo que hiciera en Reencuentro, a recluirles en una casa durante unos días para tratar la historia de una perdida. Pero en aquel caso Kasdan era un treintañero mucho más soñador y con una perspectiva de vida muy diferente a la que tiene ahora, el hecho de crecer no le ha hecho volverse más reflexivo recapitulando toda una vida, si no que le ha convertido en un abuelo dominguero, de esos que se pasan el día paseando y jugando a la petanca, y a través de eso el resultado es que Por fin solos es una película de abuelos, una dramedia muy agradable de ver, pero totalmente intrascendente.






