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Inception (Origen) se desarrolla en un escenario del futuro cercano en el que se han inventado los dispositivos que permiten a los individuos invadir los sueños de otros y, si eres inteligente y con experiencia suficiente, extraer secretos –ideas- revelados a través del subconsciente del sujeto. Pero su realizador, Christopher Nolan va bastante más allá de este, de por sí, ambicioso argumento: ¿Sería posible implantar una idea básica y original en el sujeto, ajena a él, para así transformar su futuro, sus motivaciones y acciones y, en definitiva, influir en sus decisiones?, ¿y si, de hecho, ya estuvieramos experimentado los efectos de una idea propia que, como un virus, nos impide discernir que es realidad y sueño, sueño propio o ajeno? El director Christopher Nolan lo quiere todo. Quiere un éxito de taquilla que sea visceral y cerebral al mismo tiempo. Un entretenimiento que se pueda disfrutar ya sea como espectáculo o un rompecabezas, o en ambos términos, y con esta producción, en gran medida lo consigue. Inception (Origen) es una de las mejores películas de ciencia-ficción del nuevo siglo –son sólo 10 años, sí, pero no está nada mal para empezar-, un alucinógeno sobre los sueños planteados como espacios públicos. Pero también es una película de atraco estándar al viejo -o al nuevo- estilo, lleno de referencias propias de este tipo de producciones (El Golpe, Ocean’s Eleven..), y la estructura narrativa se adscribe a lo siguiente: un delito está previsto, se ha de montar un equipo, y ‘la banda’ –incluída la sonora- está lista para arrancar; y todo el infierno se desata. Música del 1er Trailer. Tema Mind Heist de Zack Hemsey. Utilizado, también, en el trailer de El Caballero Oscuro
Hace algún tiempo os ofrecimos, aquí en Tomacine, la primicia de una entrevista a un joven realizador español de cortometrajes: Javier Yáñez, que el redactor que suscribe este artículo tuvo la oportunidad de realizarle. Nos impulsó la curiosidad, también la admiración ante el trabajo de uno de tantos jóvenes valores anónimos que poco a poco van abriéndose camino en el difícil mercado del cine español. Era su segundo cortometraje de terror: A través del Ocaso (Beyond Twilight), que con el paso del tiempo ha sido recompensado con algunos premios, certámenes internacionales incluídos. Teniendo en cuenta la escasez de los medios, lo limitado del presupuesto y la dificultad de hacerse un hueco en la profesión cinematográfica, debemos rendirnos a la evidencia: Un cortometraje más que digno, con un buen guión y un notable acabado visual. No sólo hay afición en este corto, hay, también, mucha ilusión, oficio y profesionalidad en el resultado. Hoy, os traemos el cortometraje completo de A través del Ocaso, que en aquella ocasión no os pudimos poner, por compromisos profesionales adquiridos de su director: Javier Yáñez. Las cosas claras: La banda sonora de Luna Nueva es, definitivamente, diferente a la música de Crepúsculo. La música del primer filme de la saga, compuesta por Carter Burwell, era mucho más ligera y menos elaborada que lo que ahora nos ofrece el compositor Alexandre Desplat. El realizador Chris Weitz, que ya había colaborado con Alexandre en ‘La Brújula Dorada’, no tuvo ninguna duda sobre quien debía componer la música. Y acertó. Desplat ha capturado la esencia de la segunda novela de Stephenie Meyer en la saga Crepúsculo, Luna Nueva, con una música de mucho cuerpo, a menudo inquietante, muy apasionada, y reflexiva a través de la soledad y la pena de Bella. Desplat no pierde de vista el tenor principal de esta novela, que es, precisamente, la desesperación y la soledad insoportable de su protagonista, sin Edward. La música no es edificante, pero el argumento del libro es triste, grave y doloroso, lo que la música de esta banda sonora sabe captar, y servir, con sabiduría.
El arenoso sonido grunge de guitarra eléctrica de la banda sonora de Carter Burwell, en Crepúsculo, ha sido totalmente reemplazado por un elaborado plato musical, un score sinfónico de estilo gótico de marcado romanticismo orquestal, y aunque el cambio pueda ser la última cosa que los fans más acérrimos de la saga estaban buscando, la belleza, su nostálgico encanto y la calidez emocional de la BSO de Desplat es innegable.
Una película como la de Guy Ritchie, con esa mescolanza de géneros: acción trepidante, aventura, drama en los momentos de introspección, suspense y fino humor, con el perfil de un personaje extraño y complejo de por medio, requería una música especial. Se imponía el reto de introducir la imagen de un Sherlock Holmes nada ortodoxo en comparación con el de la iconografía clásica, arraigado en el imaginario popular; un Holmes excéntrico, irreverente y, hasta cierto punto, incómodo.
Para la música del filme, Ritchie contó con el compositor Hans Zimmer, con una gran afinidad por la ciudad y su patrimonio cultural, pues ahí arrancó su carrera, que se percibe en la composición resultante. El genio del compositor explosiona, literalmente, en su personal apuesta de crear una melodía entretenida y ‘poco común’ para este Sherlock Holmes. Cuando leí por primera vez que Zimmer estaba haciendo una película de Guy Ritchie me picó la curiosidad. Ritchie es conocido por hacer uso, en la mayor parte de su filmografía, de muchas canciones y poca o ninguna música. Así que, ¿por qué iba a contratar a un compositor que es conocido por hacer bandas sonoras y hacerse cargo de la narración de la película con su música? No sé porqué, pero me alegro de que ésto haya sucedido. El score es tremendo.
Ya han pasado ¿once años? desde que el compositor James Horner y el visionario director de cine James Cameron colaboraran en Titanic, una película en la que Horner ganaría dos Oscar, dos Globos de Oro y un Grammy por su música. Y de esta guisa, las expectativas son razonablemente altas para la reunión creativa de la pareja en la película de ciencia-ficción Avatar. ¿Es tan buena la BSO como hemos estado esperando? Sí. Entre notas y bambalinas Horner idea para Avatar una música profunda que subyace como un perfecto telón de fondo auditivo en la epopeya étnica, y dramática, de Cameron. Sería negligente, sin embargo, si no me refiriera, primero, al supuesto defecto que con frecuencia se atribuye a James Horner ... Él canibaliza su propia obra hasta el extremo. Uno puede recordar lo mucho que el “score” de Titanic sonaba como Braveheart; particularidad que, viniendo a cuento, se atribuye también a otros geniales compositores, como Hans Zimmer. En efecto, sustituímos los elementos celtas por influencias tribales, amplificando al máximo el factor de orquesta, y tienes Avatar. Si eso es un problema para alguien, o no, puede depender del gusto personal de cada cual o de su nivel de esnobismo musical. Pienso que la familiaridad acústica del filme nos ayuda, en realidad, a que no nos parezca demasiado ajena, manteniéndola accesible; y bueno, si no está roto no lo arregles. Horner sabe cuales son sus fortalezas, y si pocos se exclamaron con Titánic cuando replicaba momentos de Braveheart, porque habrían de hacerlo ahora (¿por aquello de que Avatar, como película, les decepcionó?). .
Dos años después del tremendo peliculón Hard Candy, el realizador David Slade firmaba su segundo trabajo con un filme de terror de género vampírico, 30 Dias de Oscuridad (2007). Esta producción, de origen neozelandés, pronto gozó de gran popularidad hasta auparse a la categoría de los filmes de culto entre determinado público, subgénero chupasangres, a pesar de sus evidentes defectos (no digo que fuera mala, cuidado). Basado en los cómics de Steve Niles (guionista) y Ben Templesmith (ilustrador), aunque correctamente realizada se distancia bastante del espíritu impresionista, sencillo y creible de la obra creativa impresa en papel, trivializando y, en mi opinión, ridiculizando las pautas básicas de las que bebe directamente, sobretodo el factor ‘tiempo’.
Recientemente descubrí un cortometraje de terror que me hizo recordar todo aquello; un cortometraje estupendo, por cierto: A Través del Ocaso (Beyond Twilight). No lo dudé ni un instante y me puse en contacto con su autor. Lo firma Javier Yáñez Sanz en su segunda incursión en el formato, tras su primer cortometraje: La Habitación Estática.
El anuncio de las recientes nominaciones oficiales a los Premios Oscar 2010 ya empieza a dinamizar el mundo del espectáculo, y consiguiente negocio, que suele acompañarlas. El mundillo del cine se percibe inquieto, y todos desean salir en la foto. Unos aplauden esta u otra nominación, los otros critican o cuestionan los méritos de aquel filme o de esa interpretación de más allá. Los que no están, se exclaman por la injusticia y el supuesto trato discriminatorio de la crítica, y tal o cual jurado de determinado festival o academia de cinematografía nacional; los que sí, ensayan su mejor sonrisa de modestia, por aquello de que no se les note demasiado su particular estado de euforia y catarsis personal. Ellos valen eso..y más. Aquí, en España, la cosa no ha acompañado demasiado bien las aspiraciones de nuestra industria en las nominaciones de los Oscar. Desgraciadamente, la, algo indigesta, propuesta de Trueba, y su ‘Baile de la Victoria’, nos ha sido devuelta con un réquiem por la derrota de su invisibilidad, abofeteando la opinión, que algunos denuncian de absoleta, de la Academia de Cine Español a la hora de designar su “elegido para la gloria”. Antes de eso, un enfadado Pedro Almodovar, despotricaba por lo que considera una conjura, puede que “judeomasónica”, de esta misma institución hacia él y su cine (por ese orden), aunque sus aspiraciones d’enfant terrible y valido del cine de autor se vieran frustradas, también, en los recientes premios de Cine Europeo, que consideró mejor opción La Cinta.. de Haneke, en su virtuoso ejercicio de “cahierismo” enlatado, para lo bueno y para lo malo, hasta que..
A un tiro de piedra de las nominaciones oficiales y posterior entrega de premios en la 82 edición de los Oscar, tengo la impresión que lo mejor de la cinematografía del año 2009 nos lo ha brindado las producciones relacionadas con el mundo de la animación. Resulta muy gratificante la abundancia, diversidad y calidad de títulos que se han sembrado en cartelera el curso pasado: Up, Ponyo en el Acantilado, Los mundos de Coraline, Vals con Bashir, Lluvia de Albóndigas, la española Planet 51, El Fantástico Mr. Fox, y muchas más. Todavía es algo pronto para que conozcamos las cintas nominadas definitivamente, aunque la recta final está muy reñida. Pero no sólo en el “formato largo” late la virtud de los “dibus” en la pantalla grande. Los cortos de animación han sido también innumerables, y de gran porte visual, durante el 2009. De momento, también se disputan la nominación 10 filmes de diversa naturaleza, entre las que mencionaré la también precandidata española: The Lady and the Reaper (La Dama y la Muerte), del director Javier Recio Gracia de Kandor Graphics, de la que tengo la intención de hablaros próximamente. |







