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Jueves, 11 Febrero 2010
Escrito por Miquel Costa
Abrir la boca. Introducir el cañón de la pistola en ella y, una vez dentro, inclinarlo ligeramente apuntando hacia arriba, en dirección a la cabeza. Muerte segura. Esto no es el tipo de cosas que enseña un padre a su hijo. Sin embargo, en La Carretera (The Road), adaptación digna del realizador John Hillcoat de la novela ganadora del premio Pulitzer, de Cormac McCarthy, las únicas lecciones a enseñar entre un padre sin nombre y su hijo son extremas. Las pocas personas que han sobrevivido a un misterioso cataclismo se han convertido en depredadores. Hay poca comida, y así los seres humanos se están comiendo…los seres humanos. Los están violando, saqueando, matando. La lección: el suicidio es un último recurso; una opción preventiva, antes de que la fatalidad te de alcance. La película de John Hillcoat sigue con fidelidad el contenido de su fuente original, la historia que cuenta el libro. Viggo Mortensen desempeña el papel de un padre -se refieren a él sólo como el Hombre – vagando en un mundo post-apocalíptico con su hijo, el Chico (Kodi Smit-McPhee). Este es un mundo en el que lo impensable ha sucedido, aunque nunca se especifica exactamente que es lo impensable. De hecho, no hace falta: Todo lo que vemos son los efectos. Los animales parecen haber muerto, y la vida vegetal agoniza, también. Ciudades y pueblos quedaron abandonados y se derrumban con el paso del tiempo. Y las carreteras, que en el pasado fueron cuidadosamente construidas por el hombre como el tejido conector de la civilización, son ahora controladas por bandas harapientas de supervivientes que han perdido todo vestigio de humanidad. Resta lo moribundo como protagonista del fatigoso contraespectáculo de las cosas dejando de existir. En La Carretera, el Hombre no sólo se empeña en enseñar a su hijo cómo sobrevivir, buscando comida o insistiendo en medidas básicas de supervivencia, sino que le enseña a conservar las mismas cosas que lo hacen - que nos hacen - humanos. Sábado, 06 Febrero 2010
Escrito por Xabier Villanueva
El pasado viernes 5 de Febrero se estrenó en nuestras pantallas The road (aunque anteriormente se pudo ver en la clausura del Festival de Sitges 2009), una película del australiano John Hillcoat. Mala fecha para estrenarse, pues ha coincido con varias de las cintas más nominadas para los próximos Premios Oscar 2010 (Precious, Nine y Up in the air). También, todo hay que decirlo, no le auguro buena recaudación en España dada su temática pesimista y su gran carga emocional. Pese a todo, me atrevo a decir que es el film más recomendado de la cartelera. La historia en este largometraje apenas tiene trascendencia; pasa a ser secundaria para que los sentimientos cobren el protagonismo. Una catástrofe a nivel mundial (la cual no se explica) deja a la Tierra en un futuro post-apocalíptico sumisa bajo un cielo gris cuyo corazón va apagándose a marchas forzadas invierno tras invierno y cuyos supervivientes deben resignarse a morir o intentar sobrevivir a las inclemencias o a la barbarie de la desesperación del ser humano. Acompañaremos a un padre y a un hijo en ese viaje, cuya identidad queda en el anonimato afianzando más si cabe la idea de "un supuesto" futuro que podría estar escrito para cualquiera de nosotros.
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