Isabel de Ocam
po ya habló del tema de la trata de blancas en el corto Miente el cual le valió un Goya al mejor cortometraje. Para su primer largometraje vuelve a retomar el mismo tema, cambiando en esta ocasión Europa del Este por Sudamérica. Lo hace, por desgracia, con mucho menos tino que en su anterior trabajo, dónde en apenas quince minutos era capaz de comprimir una historia que enganchaba y estremecía al espectador sobre todo en su recta final.
po ya habló del tema de la trata de blancas en el corto Miente el cual le valió un Goya al mejor cortometraje. Para su primer largometraje vuelve a retomar el mismo tema, cambiando en esta ocasión Europa del Este por Sudamérica. Lo hace, por desgracia, con mucho menos tino que en su anterior trabajo, dónde en apenas quince minutos era capaz de comprimir una historia que enganchaba y estremecía al espectador sobre todo en su recta final.Evelyn se encuentra dos problemas, el primero es la de encontrarse con un espectador que ya se las conoces todas y no es fácil de impresionar y que conoce a la perfección un tema que ha visto en otras películas como Lilya Forever, en series como Matrioshki o incluso en la española Crematorio. Con todas estas cartas en contra la película debería haberse atrevido a ser más rompedora, desagradable si cabe, en momentos existe una necesidad de impresionar al espectador que la película nunca llega a cumplir,
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