
Una buena banda sonora no sólo acompaña a una película sino que, partiendo de un buen material visual, llega más lejos: la eleva. Sherlock Holmes ofrece precisamente una música de este calibre. A cargo del veterano compositor Hans Zimmer, cuyo trabajo suele ser de buen nivel pero con tendencia a autocopiarse, o “canibalizarse”, nos ofrece en esta ocasión algo único y fascinante. Si algún titular de prensa le va que ni pintado a la BSO de Sherlock Holmes es el de: desafiantemente desafinada, increiblemente acertada.
Una película como la de Guy Ritchie, con esa mescolanza de géneros: acción trepidante, aventura, drama en los momentos de introspección, suspense y fino humor, con el perfil de un personaje extraño y complejo de por medio, requería una música especial. Se imponía el reto de introducir la imagen de un Sherlock Holmes nada ortodoxo en comparación con el de la iconografía clásica, arraigado en el imaginario popular; un Holmes excéntrico, irreverente y, hasta cierto punto, incómodo.
Para la música del filme, Ritchie contó con el compositor Hans Zimmer, con una gran afinidad por la ciudad y su patrimonio cultural, pues ahí arrancó su carrera, que se percibe en la composición resultante. El genio del compositor explosiona, literalmente, en su personal apuesta de crear una melodía entretenida y ‘poco común’ para este Sherlock Holmes. Cuando leí por primera vez que Zimmer estaba haciendo una película de Guy Ritchie me picó la curiosidad. Ritchie es conocido por hacer uso, en la mayor parte de su filmografía, de muchas canciones y poca o ninguna música. Así que, ¿por qué iba a contratar a un compositor que es conocido por hacer bandas sonoras y hacerse cargo de la narración de la película con su música? No sé porqué, pero me alegro de que ésto haya sucedido. El score es tremendo.






