Critica La cinta blanca de Michael Haneke - Golem Recomienda
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Cuando la razón nos da la espalda la confrontación atenaza dentro de un microcosmos controlado por unos pocos.
Michael Haneke da una lección avanzada del arte de la sugestión como baza principal de un largometraje en el que el color blanco y negro mantienen una constante lucha simbolizando el bien y el mal. La cinta blanca es una película al alcance de muy pocos cineastas con guiños continuos al espectador buscando que su mirada vea más allá de lo que se le muestra. El blanco es para recordar el color de la pureza y la inocencia. El negro, en cambio, para ocultar los pecados que se esconden en las sombras más profundas.

La historia nos sitúa en un pequeño pueblo alemán protestante poco antes de que se declare la I Guerra Mundial y en su justa medida, es un barómetro de los orígenes de una ideología exclutoría con las "razas inferiores". Es fácil entenderlo, si nos detenemos a observar que la vida del pueblo entero depende de un sólo hombre que posee las tierras casi en su totalidad, el señor barón. Él, junto con los demás señores distinguidos (el doctor, el maestro, el administrador y el pastor) conforman las bases de una sociedad abocada al desencuentro. Así ha sido siempre y así seguirá siendo: quien más tiene es odiado; por envidía, sí, pero sobretodo por la coincidencia de que el que menos tiene, trabaja el que más y menos tiene para llevarse a la boca.

Si se quiere tener un futuro mejor la educación debe ser el eje central de nuestros esfuerzos, pues esos niños de hoy se convertirán en las personas que gobiernen el mañana. Los chiquillos, al igual que los animales, imitan las acciones de los mayores (por instinto, por verlo como un juego) y según lo que vean en casa actuarán de una u otra forma. El director bávaro ha trabajado en esta idea minuciosamente poniéndose en la piel de Hansel y Gretel, dejándonos miguitas de pan para encontrar el origen de un estallido de violencia que asoló al mundo entero. A día de hoy el cuento se repite y somos incapaces de encontrar el camino a casa a pesar de colocarnos una cinta blanca en el pelo o en el brazo como símbolo de pureza e inocencia y ser perdonados de nuestros pecados.

Hay imágenes que hablan por sí solas como pudimos ver en El Anticristo de Lars Von Trier: locura o posesión del diablo por medio de imágenes impactantes y abominables. En el caso de La cinta blanca la sutileza se desliza elegantemente en una escena tan inocente como el niño que ofrece de regalo un pájaro a su padre. Quien haya tenido la oportunidad de verla enseguida entenderá el significado que quiero expresar. Las atrocidades se pueden manifestar de muy diversas formas pero esta en concreto en la que un adulto hace un juego de palabras a su inocente hijo incapaz de entender el doble significado es sublime. No hay sangre, no hay insultos y no se pega a nadie. Aún así, el espectador se siente como un saco de boxeo al que le golpean una y otra vez. Nosotros, al contrario que el chico, desciframos el código del mensaje que el padre envía a su hijo y al mismo tiempo sabemos que en su subconsciente se esta gestando una doctrina que poco a poco irá entendiendo y defendiendo.

Los niños son parte fundamental del guión, más si cabe que las películas cuyos principales protagonistas son ellos (como pueda ser el caso de la estupenda Los niños del coro). Aquí las historias principales se componen de capítulos que estudian los diferentes personajes adultos, siempre en pareja pero sin orden cronológico entre ellos. En cuanto a los niños, la única que se ha indagado es la dupla formada por los hermanos Klara y Martin, portadores de la cinta. Del resto poco se cuenta pero están ahí, con su sonrisa o mirada atenta, con ganas de ayudar pero siempre sembrando dudas que se cuelan en nuestros pensamientos.
Los granjeros forman el conjunto de la sociedad más indefenso y damnificado. Marionetas cuyo propósito es trabajar duro para poder mantener su trabajo y su dignidad dentro del pueblo. Juegan en ligas diferentes y son el ejemplo de la división de clases, una posición menospreciada dentro de una comunidad rendida al caciquismo en el que cualquier mínimo alzamiento es castigado ejemplarmente.

Distinguida con el Premio de mejor película Europea, ganadora de la Palma de oro en Cannes y premiada como Mejor película extranjera en los Globos de oro. Lo único que le queda por conseguir es el Oscar y parte como máxima favorita. ¿Alguien ofrece algo más?
La cinta blanca, con sus más de horas de duración, es una obra redonda que hará las delicias de todas aquellas personas que, después de ver una película, disfrutan atando cabos al calor de un café en coloquios improvisados. De hecho, pensar detenidamente sobre la historia con diferentes puntos de vista puede hacernos ver otra realidad.
Es mejor arriesgarse a salvar un culpable que condenar a un inocente.

Estreno 15 de Enero. Lugares donde se puede ver:









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