El terror es un género curioso, e
s un género en el que todo vale, precisamente es por eso mismo que el cine de terror es en el que se hacen las mayores basuras perpetradas en esto del séptimo arte (con permiso de la cifi también, claro, pero de esta se hacen menos porque es un poco más caro). Las basuras del terror no sólo llegan con productos editados directamente a video o costrosos telefilmes, y las millones de secuelas de los spin-off de las secuelas de una película que se estrenó hace cincuenta años, no, también muchas de ellas se cuelan en el cine intentando iniciar algo o ser un referente. Ahora parece que a los ingleses les ha dado gustillo esto de los dramas de época, realmente nunca lo perdieron, pero tienen rachas en las que no se ponen tan pesados y otros en las que hay aguantar toda su aburrida tradición, el terror se tenía que apuntar a ella por supuesto, pero si bien la reciente La mujer de negro era una película muy entretenida y terrorífica, La Maldición de Rookford, a la que hicieron bien en cambiar el título español por que más que despertar lo que provoca es sueño, se convierte en una versión de Downton Abbey con Los Cazafantasmas por medio y que no sé muy bien qué es lo más me provoca, indiferencia, aburrimiento o más de una risotada que me hacen ser blanco de las malas miradas del personal, que algunos hasta gritan y todo ante mi estupor.
La Maldición de Rockford nos sitúa justo después de la primera guerra mundial. En un colegio inglés la presencia del fantasma de un chico muerto comienza a tomar mucha fuerza y para conseguir disuadirlo llamaran a una experta investigadora bastante escéptica que tratará de demostrar que el espíritu no existe, claro que allí encontrará al amor que le abrirá los ojos (y lo que no son los ojos) para demostrar que los fantasmas si existen. Trama muy sencillita y mil veces vista que es incapaz de aportar nada nuevo, pero lo que es peor, se va volviendo estúpida a pasos agigantados, una tensión sexual penosamente resuelta con una pareja protagonista en la que no sólo no existe la química sino que incluso sus interpretaciones están lejos de hacer justicia a lo que ambos actores nos tenían acostumbrados o algún momento de completo disparate como una agresión sexual en el bosque que hacen querer al espectador desconectar por completo, dedicarse a otros menesteres y olvidarse de la ridícula película que está presenciando.
No ayuda tampoco, lo más mínimo la dirección del debutante Nick Murphy, la película carece de una atmosfera convincente, pese a que su ambientación pueda ser bastante acertada, ésta carece del enfoque y la fuerza necesarias para resultar creíble, si a esto le sumamos un ritmo tedioso, tan cansino que por momentos roza lo insoportable, el resultado es la necesidad de que alguien nos despierte. Su realizador parece ser consciente de esto, pero la solución que da para arreglarlo no podía ser más idiota, meter pequeñas capsulas, como mini interludios, cargados de suspense, cuando rápidamente se ve el patrón que va siguiendo todo esto, es imposible conseguir que te sorprendan ya que se ve a la legua cuando llegarán además de que la mayoría resultan enormemente estúpidas y parecen metidas a calzador la mayoría de las veces. No falta la inserción de toda clase de elementos terroríficos obligatorios en cualquier película de terror, desde lámparas de aceite a casas de muñecas acabando todo resultando extremadamente forzado.
Parece que Murphy quiere construir algo con la fuerza y solidez narrativa de propuestas españolas bastante similares como El Orfanato o Los Otros, el problema es que no sabe cómo tratar el material con el que trabaja, avanza dando continuamente palos de ciego, dejando que la película se le vaya por completo de las manos y llegue a resultar continuamente ridícula, los sustos prefabricados ya no funcionan, ni siquiera tienen gracia, y ni la presencia de una Imelda Staunton, haciendo, eso sí, el mismo papel que hace siempre, parece insuficiente para justificar su visionado. A Murphy se le ve tan perdido durante toda la película que por supuesto esto hace mella al final cuando se da cuenta de que no tiene forma de acabarla y se ve en la necesidad de dar un giro completamente tramposo y rebuscado, La maldición de Rookford falla en todo lo que propone tras un interesante prólogo, después de eso no queda absolutamente nada dónde rascar y ante esto nosotros desde luego que preferimos a los fantasmas colegiales de Promoción Fantasma.
Puntuación : ![]()
@Banacafalata
Comentarios
Muy buena la película.
Mujer de negro, entretenida y terrorifica....
Es como decir que la película Titanic es mala, y luego recomendar paranormal activity.
Me parece alucinante que un crítico hable bien de la mujer de negro y mal de esta película, bien que no sea una obra maestra, pero ponerla por debajo de la mujer de negro es como darle 4 estrellas michelin a un mcdonalds.
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