Crítica. Acantilado Rojo (Red Cliff - versión internacional) de John Woo. El Arte de la Épica de Woo

Antes, cuando los directores de superproducciones épicas, como Cecil B. DeMille, empleaban un reparto de miles de extras y las tomas, fueran buenas o no, costaban una buena suma de dólares americanos, las “majors” se inquietaban, obviamente, por el coste de la hora del desayuno. En los tiempos que corren, las películas épicas tienen más probabilidades de proceder de países donde sus ciudadanos están acostumbrados a la disciplina y a recibir órdenes.
Hace un par de años, la ex Unión Soviética nos dio Mongol, su réplica a la épica cinta Hero, de Zhang Yimou. Ahora los chinos responden, en una suerte de reescalada armamentística, con Red Cliff (Acantilado Rojo), la película más cara de la historia de este país.
El director es John Woo, que era un valor seguro para el cine de Hong Kong de corte policiaco con plus de adrenalina, como su emblemática The Killer, antes de coqueterar con Hollywood en filmes como Paycheck o Cara a Cara (Face off) y salir escamado de allí, después de diez años de aventura norteamericana, con fracasos de taquilla a lo WindTalkers.

Quentin Tarantino, que sabe un rato acerca de la recreación de la violencia en la gran pantalla, dijo una vez, refiriéndose a John Woo, que preguntarse sobre el valor de la dirección de Woo en secuencias de acción es tanto como dudar sobre el que podía tener Miguel Ángel pintando techos. ¡Este Tarantino! siempre tan dado a las exageraciones, pero estimable opinión para el que quiera oírlo...o leerlo.
Con la superproducción Acantilado Rojo (Red Cliff), John Woo ha vuelto a abrazar sus raíces chinas con un compromiso brutal, de magnas proporciones. Estrenada en Asia con un metraje de casi 5 horas, servido en 2 partes, la película se basa en los acontecimientos históricos del año 208, durante la era de los Tres Reinos de la historia china. Al no ser un experto en dicho tema, soy consciente de poca cosa más fuera de él, excepto que, básicamente, el conflicto se produce en el devenir entre las dinastías Han y Jin. Si uno no está muy versado en China, la verdad, la “versión abreviada” del filme tampoco nos va a ayudar a ver las cosas muy claras, menos aún el repaso introductorio y fugaz de dicha versión. Básicamente, hay tres reinos principales saliendo de las cenizas de la dinastía Han: Wei, Wu y Shu. El reino Wei estaba al Norte, y fue, con mucho, el más poderoso. Encabezados por el canciller Cao Cao (Zhang Fengyi), Wei comenzó a conquistar territorios circundantes en un intento de reunificar China. Los reinos de Wu y Shu, demasiado pequeños para resistir por sí solos, se unieron para un enfrentamiento de proporciones “épicas” contra Cao Cao en los “acantilados rojos”, un bastión del reino Shu.

Al parecer, aún resuena el alcance de los acontecimientos políticos y culturales que marcaron esa gesta, en la China contemporánea de 18 siglos después, pero la versión occidental de la película, recortada a la mitad de su duración real, no nos permite valorar, desafortunadamente, dicho impacto.
Cuando el primer ministro Cao Cao presiona al emperador-marioneta para vencer a los ejércitos del sur, su verdadera ambición es consolidar su poder y usurpar el trono. Así que los ejércitos patriotas, y “progresistas”, de los señores de la guerra del sur, deciden hacer frente a Cao Cao, dirigidos por el estratega Zhuge Liang (Takeshi Kaneshiro) y el poeta-guerrero, Zhou Yu (Tony Leung).
Originalmente, Acantilado Rojo era dos películas, casi duplicando el tiempo de ejecución de la versión americana. Viéndola, uno no puede dejar de preguntarse el valor de lo que se dejó atrás: ¿La explicación de los orígenes del conflicto?, ¿escenas más tranquilas e introspectivas que configuran el perfil de los personajes?, ¿escaramuzas y pequeñas batallas que dan sentido al enfrentamiento final? Quien sabe. Lo cierto es que por las escasas escenas apacibles que circulan en el “modo occidental”, dan ganas de tomarse un te, pasearse apaciblemente entre rododendros y tumbarse a la bartola para disfrutar las melodías de la flauta.
Lo cual no quiere decir que la “versión occidental o internacional” de Acantilado Rojo sea una causa perdida, o simplemente una película de acción que no aporta nada. En todo caso, está rapada, hasta convertirse en un escaparate de lo que hace John Woo, un cineasta extraordinariamente hábil. Woo es lo más parecido, si me permitís el símil, a un excelente “gourmet”. Lo que está haciendo puede no ser exactamente nutritivo, sino que se crea con el arte y la comprensión, y puede ofrecer un alto grado de placer. Con esta película, el director llena de vergüenza a otras producciones recientes que han tratado de aplastar a su público con enormes batallas CGI y rápidos movimientos de cámara, plagados de escenas de acción, tipo “cortar y pegar”. Imponentes como pueden llegar a ser, eventualmente se vuelven pálidas y repetitivas: grandes multitudes, un confuso torbellino de lanzas y espadas, un montón de flechas, un valeroso héroe con sus diversas variaciones (catapultas, barcos, un mamut lanudo), todo termina por ser una conocida secuencia del rompelo-todo. Mientras miraba Acantilado Rojo me encontré constantemente sorprendido por lo ingenioso de la acción, tanto a través de la trama como por su realización.

Escenas como la “formación de tortuga”, donde un regimiento de soldados se cubre con los escudos para ser impenetrable, y que también permite múltiples pequeñas "tortugas" para cerrarse sobre sí mismas, capturando al enemigo, son un alarde de realización. Es impresionante como el realizador “captura”, también, la atención de la audiencia, que acaba sintiendo, en piel propia, los efectos de los estragos del ejército enemigo que cae en la trampa. O la fabulosa secuencia de la “nube de flechas”, que se ha convertido, en rigor, en un momento antológico del cine épico inteligente. Me imagino que John Woo se ve un poco a sí mismo en los héroes de esta película, estrategas militares que planifican y ejecutan masivas escenas de brutalidad, bajo los bellos patrones estéticos del arte de la guerra.
Fuera de la acción, pura y dura, el filme es una interesante lección de estrategia militar. No hay honor frente a la deshonra, las alianzas se forjan, las razones se cuestionan, prueban, y luego se afianzan; sobreviven, en esta versión reducida, valiosos momentos de intimidad y reflexión, romance incluído, aunque de forma atípica entre el matrimonio protagonista, ya consolidado. El líder rebelde (Tony Leung) es un guerrero reflexivo que controla sus impulsos, astuto e ingenioso estratega; un soldado veterano que duda, pero sabe lo que hay que hacer. El director despoja a Acantilado Rojo, en gran medida, de arquetipos recurrentes en este tipo de películas; apuntes brillantes del metraje original, aunque funcionan cuando aparecen, también aquí, en la versión abreviada.
Pero el mayor triunfo de John Woo está en poner a sus personajes - en particular al consejero y estratega militar de Tony Leung, Takeshi Kaneshiro, en este cinético tablero de ajedrez, y darles la dimensión real.
Puede tomar un tiempo para averiguar quién es quién, qué es qué y donde las alianzas (y traiciones) que no son tales -¿o si lo son?-, pero una vez que lo hace, las relaciones entre los actores clave añade resonancia emocional a este magnífico cuadro de conflictos bélicos.
La película no sólo aborda y analiza las facultades del hombre, sino las fuerzas de la naturaleza. Hay mucho más en todo esto que mera coreografía de la guerra.
En un momento dado, el Arte de la Guerra de Sun Tzu es citado por un personaje. Acantilado Rojo ofrece, literalmente, una representación de ese arte de la guerra: Desde fotografías de paisajes que tienen la serena belleza de la acuarela de la dinastía Han, al dramático dilema naval y la atronadora carga de la caballería, haciendo de ésta una película notable.
La estrategia y la poesía no son especialmente cinematográficas, pero Acantilado Rojo lo es. John Woo examina la guerra tanto a nivel micro (esgrima y coreografías de lucha) como macro (estrategia). Nos recuerda aquello de: la guerra es un infierno. Pero en su mejor momento, las películas de guerra pueden ser frescas, estimulantes y hermosas.
Lo mejor: El espíritu asiático, sereno pero grandioso, presente en una película histórica de guerra realmente espectacular. Las interpretaciones son correctas, contenidas y despojadas de la irrealidad esteticista de filmografías próximas, a lo Zhang Yimou (que también disfruto), en la coherencia interna del director.
Lo peor: El filme padece de una cierta frialdad y cierta falta de emoción en el desarrollo de los personajes, aunque teniendo en cuenta las escasas escenas ajenas a la “estrategia militar” que sí se conservaron, víctimas expiatorias de los recortes, se pueda pensar que esto tal vez no sucede en la versión original, de casi 5 horas.
Recomendación: habrá que esperar, para los puristas de versiones íntegras, revisitarla en su lanzamiento en dvd, o en el próximo BAFF. Yo, el primero.
Valoración: 4 sobre 5 (7 sobre 10, jugando a las hipótesis).

Actualizado (Domingo, 14 de Marzo de 2010 21:03)













Comentarios
Créeme, eso no pasa en absoluto en la versión original. Han cortado todas las escenas que no se relacionan directamente con la guerra. Así, no podemos conocer a los personajes en profundidad, de la forma que se presentan en la versión larga.
Dicen aquello de que "nobleza obliga" y, en este caso, sólo podemos dar fe de la nuestra. al daros la noticia de los ya fastidiosos cambios de fecha, ajenos también a nuestra voluntad.
Se nos escapa a que obedecen: Sería bueno saberlo ya que, en cierto sentido, e indirectamente, promocionamos -por amor al arte- los lanzamientos de estrenos en cartelera. Y éste, en concreto, ya empieza a incordiar.
En fin, a lo que iba: la última fecha prevista de estreno, 12 de marzo, se ha cambiado ahora por la siguiente semana: 18-03-2010.
(Me guardo el entusiasmo para mejores momentos, así como mis reflexiones al respecto).
Saludos a todos los "sufridores". Estoy con todos vosotr@s.
Después de nuestra última noticia, he preferido anunciarlo desde aquí, con la boca pequeña, por si hubieran nuevas rectificaciones de última hora, y ahorrarnos patinazos. Se que a algunos de vosotros os alegrará saberlo, independienteme nte de que esto pueda suceder.
Queda algo más de un mes, y...¿viene?, por fin, Acantilado Rojo.
Con la larga pausa, desde el pase de prensa al que asistí, casi me han entrado ganas de hacerle una nueva visita..;-)
De momento, la distribuidora no ha comunicado sus intenciones al respecto.
Sólo cabe esperar que sea para muy pronto.
Saludos desde Tomacine
En el caso de John Woo, sería "A Better Tomorrow" o "The Killer", las emblemáticas de su época china.
Procederemos a la correcciónde dicha referencia.
Gracias, de nuevo.
Saludos
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