Critica : Malditos Bastardos
La nueva película de Quentin Tarantino trata sobre un grupo que se hace llamar “Los Bastardos” que se dedica a eliminar nazis y una de sus aficiones preferidas es cortarles la cabellera. Ese es el argumento. Fácil, simple, bestial, propio de alguien que no está muy cuerdo, y por supuesto, genial.Tarantino ha conseguido lo que muy pocos directores: que su cine sea un género en sí mismo, hasta el punto de decir que algunas películas son “tarantinianas”. Eso, ya de por sí, te gusto o no el señor Quentin, es maravilloso y digno de alabar. Entre sus críticos (en los que noto cierta envidia por el revuelo que se monta con cada nueva película suya) están los que dicen que es un “plagiador inteligente”, es decir, coge ideas, fragmentos de aquí y de allá, los camufla de homenajes y los mezcla en una batidora y voilá, ya tiene su película. Yo, personalmente, creo que Tarantino es mucho más. Que tiene influencias es innegable, todos las tienen, que a veces hace guiños y homenajes a sus fans (a veces resulta hasta cansino en este aspecto) también, pero Quentin siempre le da un toque personal, siempre va un paso más allá
No posee una filmografía muy extensa como director: Reservoir Dogs (1992), Pulp Fiction (1994), con varios directores más hizo Four Rooms (1995) en la que su parte final es la mejor, Jackie Brown (1997), Kill Bill (2003-2004), colabora en Sin City (2005), Death Proof (2007) y Malditos Bastardos (2009). Sin embargo se ha ganado un hueco en la historia como uno de los mejores directores, original, carismático, sarcástico, sangriento, bestial, excéntrico, y seguido por millones de fans en todo el mundo. ¿Cuál es su secreto? No lo sé, si lo supiera haría películas como él. Solamente puedo hablar de lo que me transmite a mí con cada película, y es una sensación de placer absoluto, de querer más, de darle las gracias por dedicarse al cine y de quedarme con las ganas de aplaudir al finalizar.
Malditos bastardos es, para mí, su obra más completa junto con Kill Bill (tanto el volumen 1 como el 2) y Pulp Fiction. El resto de sus películas son tremendamente buenas, pero las considero un escalón por debajo.
Sus dos horas y media de duración no se hacen pesadas en ningún momento. Diálogos magistrales, alguna dosis de sangre (no tanta como nos tiene acostumbrados), y un humor muy suyo hacen las delicias del espectador.
En cuanto a las interpretaciones, son casi todas de un altísimo nivel, destacando obviamente (si todos coincidimos será por algo) a Christoph Waltz, ese coronel Hans Landa tan sonriente como malvado. No sé si merece el Oscar, aún o he visto todas las interpretaciones, pero una nominación por supuesto que sí o la Academia me volverá a decepcionar. Brad Pitt, aunque no sale tanto como podríamos pensar, también se esfuerza en no ser el guapo actor que tanto gusta a las chicas, y hace un papel muy interesante. A veces, solo mirarle a la cara me provocaba risa. El resto, Diane Kruger, Eli Roth, Daniel Brühl y demás bastardos y nazis cumplen bastante bien.
La música en esta película no es tan típica “tarantiniana”, al estilo Pulp Fiction, Jackie Brown o algunos toques de Kill Bill, pero eso no la convierte en menos buena. Tiene canciones memorables, homenajes obvios y en definitiva, os diré que yo ya tengo la B.S.O. encima de mi mesa (SGAE, tranquilitos que no he dicho la palabra prohibida).

No me extenderé más porque siento demasiada admiración por Tarantino como para ser objetivo, pero bueno, también supe criticar que Death Proof, sin ser tan mala como la pintaban, no era lo que esperaba a pesar de esa media hora final impresionante. Os recomiendo que la veáis, que disfrutéis de su historia, de cada detalle, de cada gesto, porque Tarantino lo tiene todo controlado, absolutamente todo. Atentos a la elegancia de su puesta en escena, al cambio de ritmo lento a rápido cuando menos te lo esperas, a la música, y en general, a ese “todo” que forman una armonía perfecta para esta gran sinfonía que nos ha regalado el maestro.
Gracias de nuevo, espero ansioso la edición extendida en DVD,














Comentarios
Pero se trata de una película irregular. ¿Los mejores momentos? El inicio, al más puro spaghetti western, la escena del café y el coronel Landa. Una escena inicial que es una pequeña joyita a cargo de Tarantino. El coronel Landa visita una granja francesa donde, presuntamente, se ocultan judíos. La escena, repleta de diálogo, es para el director una cumbre personal de su carrera, después de la “siciliana” introducción que abría Amor a quemarropa, su primer guión. Lo peor, los personajes que se enfundan en los malditos bastardos.
Saludos,
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